Historia

El Ferrocarril Central, cuya ruta turística es actualmente Lima – Huancayo – Lima, es el más alto de América y el segundo más alto del mundo. Sus 535 kilómetros de extensión total, representan el esfuerzo de miles de hombres que iniciaron la obra durante la segunda mitad del siglo XIX, transportaron toneladas de tierra, madera y hierro, vencieron epidemias desconocidas y que sin maquinaria moderna, sin computadoras ni satélites, vencieron las escarpadas alturas de la Cordillera de los Andes.

El Proyecto

En 1851 el ingeniero polaco Ernesto Malinowski propuso extender el ferrocarril Lima – Callao hasta el valle de Jauja. De las cuatro rutas posibles, se eligió la de la quebrada del río Rímac. El trazo del recorrido inicial fue elaborado por el ingeniero Malinowski y su ejecución se encargó al estadounidense Henry Meiggs, quien debía concluir la obra en un lapso de 6 años.

La Construcción

Las obras del Ferrocarril Central se iniciaron el 20 de enero de 1870. Se calcula que alrededor de 10 mil hombres trabajaron en la construcción, eran de la costa, de Chile o chinos especialmente traídos de Macao. Había gran dificultad en el transporte del material, hierro, carbón, maquinarias, madera y puentes construidos e importados de Inglaterra, Francia y Estados Unidos de Norteamérica.

En la Quebrada de Huarochirí, entre 1871 y 1872, apareció una epidemia de verruga de evolución benigna y otra de una desconocida fiebre anemizante de evolución mortal que se denominó Fiebre de La Oroya por ser ése el lugar a donde se dirigía el tren, esta epidemia cobró cerca de 7000 vidas.

El enigma del origen de la verruga y de la “Fiebre de La Oroya”, cautivó al joven Daniel A. Carrión, que en sus años de estudiante de medicina, se dedicó arduamente a investigar los síntomas de las enfermedades (que él intuía eran una sola). En ese afán, optó por experimentar en su propio cuerpo mediante la inoculación de la sangre de una paciente infectada en agosto de 1885. El 5 de septiembre del mismo año falleció en el Hospital Dos de Mayo dejando una minuciosa historia clínica. Su sacrificio contribuyó a documentar científicamente los síntomas.

Los trabajos se paralizaron en Chicla en mayo de 1878 por problemas administrativos y luego la Guerra del Pacífico hizo imposible continuar con la obra. Cuando ésta terminó, el país tenía que iniciar un proceso de reconstrucción pero no contaba con los fondos para hacerlo por lo que el gobierno de Andrés A. Cáceres tuvo que entregar a los acreedores externos la administración de los ferrocarriles por 66 años, para esa concesión se formó la Peruvian Corporation que en noviembre de 1890 decidió continuar con las obras y denominó al proyecto Ferrocarril Central.

El ingeniero Malinowski, llevó el ferrocarril hasta La Oroya en 1893. Más tarde en 1905, el gobierno peruano aprobó su continuación hasta Huancayo, esta última estación se terminó de construir en 1908. En 1921, la Cerro de Pasco Minning Corporation implementó 18 kilómetros hasta su centro minero, a este desvío se le conoce como el “Cut Off” o el “Corte” y se ubica a la altura de Pachachaca.

Durante el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado (1968 – 1975), las empresas extranjeras fueron nacionalizadas. La administración del Ferrocarril Central pasó a la Empresa Nacional de Ferrocarriles del Perú (ENAFER PERU S.A) y en 1999, como parte del proceso de promoción de las inversiones, el ferrocarril fue concesionado a la empresa peruana Ferrovías Central Andina S.A.